sábado, 15 de agosto de 2026

¡Nuevo cuento mío!

UN VERANO EN CAMPDEVÀNOL

CUENTO BREVE

Me llamo Brenda Qually, tengo 35 años y soy restauradora de pergaminos antiguos, un trabajo que me apasiona y que me lleva a viajar por todo el mundo para recuperar tesoros del pasado. Soy una mujer alta, de cabello castaño y ojos verdes, con una mirada curiosa y una sonrisa que siempre está dispuesta a aparecer. Me gusta la soledad de los pueblos pequeños, donde el tiempo parece detenerse y la historia se respira en cada rincón. Por eso, decidí pasar el verano en Campdevànol, un pueblo encantador situado en los Pirineos catalanes, rodeado de montañas frondosas y aguas cristalinas.

 

Desde el primer día, me enamoré del pueblo. Me gustaba pasear por sus calles estrechas y empedradas, visitar la iglesia románica de Sant Cristòfol y contemplar el río Ripoll que lo atraviesa. La tranquilidad me permitía concentrarme en mi trabajo, que requería paciencia y precisión. Me sentía en paz en Campdevànol, un lugar donde podía conectar con la naturaleza y la historia.

 

Un día, mientras visitaba el castillo de Campdevànol, me encontré con un hombre que estaba tocando un extraño instrumento de viento. Era alto, de cabello negro y ojos oscuros, con una mirada profunda y una sonrisa contagiosa. Me acerqué a él y le pregunté qué instrumento estaba tocando.

—Es un instrumento que yo mismo he fabricado —me contestó con orgullo. —Me llamo Zyan Olow, tengo 38 años y soy artesano de instrumentos musicales. Utilizo materiales reciclados para crear nuevos sonidos.

Me quedé fascinada por su trabajo. Zyan me contó que vivía en una pequeña cabaña en las afueras del pueblo y que pasaba sus días buscando materiales y creando instrumentos. Nos pasamos horas hablando de música, historia y artesanía. Descubrimos que teníamos muchas cosas en común y que nos gustaba pasar tiempo juntos.

En los días siguientes, nos encontramos repetidamente en los rincones más históricos de Campdevànol. Visitamos la iglesia de Sant Cristòfol, el castillo y los alrededores del pueblo. Zyan me enseñó a tocar algunos de sus instrumentos y yo le hablé de mi trabajo como restauradora. Nos enamoramos poco a poco, sin darnos cuenta.

Sin embargo, un día, mientras yo estaba trabajando en mi pergamino, me di cuenta de que me faltaba un pequeño trozo de material. Me asusté y pensé que Zyan me lo había robado para utilizarlo en uno de sus instrumentos. Me sentí traicionada y enfadada.

Fui a buscar a Zyan a su cabaña y le acusé de haber robado el material. Él me miró con sorpresa y confusión.

—Yo no he robado nada, Brenda —me dijo. —He estado buscando materiales en la basura, pero nunca me llevaría algo que no es mío.

Le creí, pero todavía estaba enfadada. Me sentía herida por la posibilidad de que él me hubiera robado. Pasaron varios días sin que nos viéramos.

 

Una tarde, mientras estaba paseando por el pueblo, me encontré con Zyan. Se acercó a mí y me dijo que había encontrado el material que me faltaba.

—Lo encontré en la papelera de la iglesia —me explicó. —Me di cuenta de que te lo habías dejado olvidado.

Me sentí avergonzada por haber sospechado de él. Le pedí perdón y le di las gracias por haber encontrado el material.

—No tienes que pedir perdón, Brenda —me dijo. —Entiendo que estuvieras asustada. Lo importante es que todo se ha solucionado.

Nos abrazamos y nos dimos cuenta de que nuestro amor era más fuerte que cualquier malentendido. Pasamos el resto del verano juntos, disfrutando de la compañía del otro y de la belleza de Campdevànol.

 

Al final del verano, tuve que partir a una nueva restauración en otra ciudad. Zyan y yo nos prometimos que mantendríamos la conexión a pesar de la distancia. Sabíamos que nuestro amor era real y que podíamos superar cualquier obstáculo.

Meses después, nos reencontramos en una ciudad histórica de Italia. Nos abrazamos con fuerza y nos dimos cuenta de que lo que habíamos encontrado en Campdevànol era algo especial, algo que valía la pena conservar. Sabíamos que nuestro amor era para siempre.

FIN

 

Escrito por Jessica Bao Perez.

El sábado, 15, de agosto de 2026.

En Badalona.

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