LOS SECRETOS DE LA UNIVERSIDAD DE
BARCELONA
CUENTO BREVE
Tito entró por
primera vez en la Universidad de Barcelona un lunes lluvioso de octubre. El
edificio parecía más un palacio antiguo que una facultad: techos altísimos,
escaleras de piedra gastada, vitrales oscuros y pasillos interminables donde el
eco de los pasos sonaba como un secreto. Los jardines interiores estaban llenos
de gatos que dormían entre las plantas y observaban a los estudiantes como si
custodiaran el lugar desde hacía siglos.
Tito estudiaba
Historia del Arte y, desde la primera semana, empezó a coincidir con una chica
llamada Jade. Nunca hablaban demasiado, pero siempre aparecían en los mismos
sitios: en la biblioteca antigua junto a la ventana redonda, en el claustro
donde crecían las buganvillas o cerca de una puerta cerrada que, según decían,
conducía a antiguos túneles olvidados. Al principio creyó que era casualidad.
Después empezó a pensar que ella lo seguía.
Una tarde
encontró un cuaderno olvidado sobre una mesa de la biblioteca. En la primera
página aparecía escrito su nombre. Se quedó helado. Entre dibujos de pasillos y
mapas extraños había notas sobre horarios, rincones escondidos y lugares donde
él había estado durante la semana. Todo parecía señalar a Jade.
Durante días la
evitó. Cada vez que la veía aparecer entre los arcos del patio o cruzar
silenciosamente los jardines llenos de gatos, sentía más desconfianza. Hasta
que una noche, al salir tarde de clase, la encontró esperando junto a la puerta
del antiguo archivo.
—Necesito
explicarte algo —le dijo ella.
Tito estaba
convencido de que existía alguna obsesión extraña detrás de todo aquello. Pero
Jade abrió el cuaderno y le enseñó la verdad: aquel cuaderno pertenecía a su
abuelo, antiguo bibliotecario de la universidad. Él había dibujado mapas
secretos del edificio y había anotado historias sobre salas ocultas. El nombre
de Tito aparecía porque, semanas antes, había firmado una hoja de préstamo
justo encima de unas páginas vacías, y la tinta había quedado marcada.
Jade no lo
seguía. Simplemente investigaba los mismos lugares misteriosos que él.
Ambos se rieron
del malentendido mientras caminaban por el claustro iluminado por faroles
amarillos. Uno de los gatos se acercó y se frotó contra sus piernas como si
aprobara finalmente la reconciliación.
Esa misma noche
descubrieron, detrás de una estantería del archivo, una pequeña puerta
escondida. Dentro había una sala diminuta llena de libros antiguos y
fotografías olvidadas de estudiantes de hacía más de cien años.
Desde entonces
siguieron explorando juntos cada rincón secreto de la Universidad de Barcelona.
Y, aunque el edificio continuó siendo misterioso, dejó de parecerles un lugar
solitario.
FIN
Escrito por Jessica Bao
Perez.
El viernes, 22, de mayo
de 2026.
En Badalona.
En homenaje a los seis años, que me pasé estudiando el grado de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona (UB), desde el año 2015 al 2021.


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