martes, 21 de julio de 2026

¡Último cuento redactado por mí!

UN VERANO EN MONTCADA I REIXAC
CUENTO BREVE

Me llamo Anel Vang. A mis 31 años, como subinspectora de la policía nacional islandesa afincada en Reykjavík, estoy acostumbrada a leer a las personas antes de que hablen. Mido un metro setenta y cinco, luzco una melena corta de color cobrizo y mis ojos grises suelen transmitir una seriedad tajante; internamente soy observadora, extremadamente leal, aunque a veces peco de cautelosa por deformación profesional. Buscando refugio del ajetreo policial, decidí pasar unos días de verano en Montcada i Reixac.

Mi primer día caminando por el idílico Parc de les Aigües, admirando la vegetación frondosa y la arquitectura industrial del antiguo recinto de extracción de agua, me crucé con alguien que rompería mi rutina. Estaba de pie cerca de la casa de las aguas, libreta en mano.
—Disculpa, ¿sabes si la visita guiada al interior del recinto modernista empieza a las cinco? —me preguntó con voz pausada.

Al mirarlo, me llamó la atención su porte: un chico de 29 años, de origen japonés pero venido desde Kioto, llamado Neko Hoshino. Era alto, delgado, con el cabello negro azabache algo despeinado y unos ojos oscuros que transmitían una calma profunda. Físicamente transmitía elegancia natural, y su carácter interno reflejaba una curiosidad metódica, un apasionamiento intelectual contagioso y una gran amabilidad.
—Creo que sí —respondí sonriendo—. Me llamo Anel Vang.
—Un placer, Anel. Yo soy Neko Hoshino. Trabajo como investigador en la Universidad de Sevilla, aunque mi hogar natal está en Kioto.

Parecía un juego del destino. Cada rincón que visitaba en Montcada i Reixac contaba con la presencia de Neko. Volvimos a coincidir en la histórica Iglesia de Sant Engracia, donde contemplamos la belleza de su fachada y la calidez de la plaza que la rodea, impregnada de la historia del municipio.
—Me encanta cómo la arquitectura de este pueblo dialoga con el entorno natural —comentó Neko mientras observábamos la estructura del templo.
—A mí me atrae la tranquilidad que se respira. En mi trabajo en la policía, el silencio es un lujo —confesé.

Paseamos más tarde por el Paraje Natural de la Sierra de Marina y el recorrido del Río Besòs. Me enamoró de él su capacidad para escuchar sin juzgar, su intelecto brillante y la calidez con la que hablaba de sus investigaciones. A él, según me confesó entre risas, le encandiló mi agudeza mental, la firmeza de mi mirada y esa valentía transparente con la que afrontaba cada conversación. A pesar de vivir en partes del mundo tan distintas —Islandia y España/Japón—, la distancia parecía diluirse con cada hora compartida.

Sin embargo, la deformación profesional me jugó una mala pasada. Una tarde, cerca de la zona ribereña del Besòs, vi a Neko a lo lejos. No estaba solo: intercambiaba unos tubos sellados y varios sobres con dos desconocidos que vestían chaquetas oscuras, actuando con notable sigilo y mirando a ambos lados. Mi mente de subinspectora encendió todas las alarmas. ¿Un investigador entregando material clandestino? La duda y la intriga me oprimieron el pecho.

Decidí interceptarlo cuando se despidió de ellos.
—Neko, ¿qué era eso? —pregunté, cruzándome en su camino con tono inquisitivo.
—¿De qué hablas, Anel? —respondió sorprendido.
—He visto el intercambio junto al río. Si estás metido en algo ilegal, prefiero que me lo digas ahora mismo.
Neko parpadeó, desconcertado por un segundo, hasta que una sonrisa comprensiva iluminó su rostro. Sacó de su mochila la documentación de la Universidad de Sevilla.
—Anel, son analistas del departamento de ecología local. Estábamos recogiendo muestras de agua y sedimentos del río para un estudio transfronterizo sobre la recuperación de ecosistemas fluviales. Hacemos las entregas al atardecer para mantener la cadena de frío del laboratorio.
El rubor cubrió mis mejillas de inmediato. La subinspectora había eclipsado a la mujer que comenzaba a amar.
—Perdóname, Neko... Mi instinto policial a veces se desborda —admití avergonzada.
—No hay nada que perdonar. Me gusta esa mente analítica tuya, aunque hoy me haya tocado estar bajo investigación —dijo tomándome suavemente de las manos.

Bajo el cielo anaranjado del verano en Montcada i Reixac, el malentendido se disipó dejando paso a una certeza imborrable. Nos abrazamos junto al cauce del río, sabiendo que ni la distancia entre Reykjavík, Sevilla o Kioto podría separar lo que aquel verano catalán había unido.
FIN


Escrito por Jessica Bao Perez.
El martes, 21 de julio de 2026.
En Badalona.

¡¡Nuevo cuento del verano, 🏖 escrito por mí!!

Espero que os guste y lo disfrutéis.


UN VERANO EN MONTGAT

CUENTO BREVE

 

A mis veintiocho años, siempre he sentido que mi hogar estaba repartido por el mapa. Eliff Krumm, nacida bajo el cielo gris de Hamburgo, era el nombre con el que me presentaba ante el mundo. Poseo una estatura media, ojos de un verde avellana que cambian según la luz y una melena castaña que suelo recoger en un moño apresurado. Por dentro, me considero una persona metódica, analítica y profundamente empática, virtudes que me resultan indispensables en mi trabajo como directora del departamento de información sobre la accesibilidad de Montgat. Mi misión diaria consiste en garantizar que cada rincón de este pintoresco municipio costero sea transitable y disfrutable para todas las personas, sin importar sus capacidades físicas.

 

Aquel verano, mientras revisaba los rampas de acceso al paseo marítimo, la vida decidió cruzar mi camino con el de Nico Vandermeer, un hombre de treinta e tres años oriundo de Róterdam. Físicamente, Nico era imposible de ignorar: alto, de hombros anchos, cabello rizado de color azabache y unos desarmantes ojos azules que contrastaban con su piel bronceada. Por dentro, derrochaba una calma contagiosa, una curiosidad casi infantil por la historia local y una pasión desbordante por la acústica. Acababa de llegar a la villa contratado como nuevo jefe de obra en la reconstrucción de los órganos históricos.

 

Nos conocimos formalmente junto a la icónica cala de las Barques, donde la brisa marina traía el aroma a sal y a madera vieja de las embarcaciones tradicionales amarradas en la arena.

—Perdona —me abordó Nico con una sonrisa franca mientras sostenía una cinta métrica—. ¿Sabes si la inclinación del pasaje hacia la calle San Juan cumple con la normativa para transportar maquinaria pesada sin generar barreras?

—Estás de suerte —respondí, ajustándome las gafas—. Soy Eliff Quatrefages, descendiente de una familia de Marsella, y mi deber es precisamente asegurar que nadie tropiece en este pueblo.

Eliff O'Connor, recordando de pronto mis raíces dublinesas, sonrió ante la coincidencia. Nico soltó una carcajada cálida que pareció aflojar la rigidez de mi jornada laboral.

 

A partir de aquel día, las coincidencias se volvieron rutinarias. Si acudía a inspeccionar la Ermita de Sant Martí, un sobrio y hermoso templo románico del siglo XI asentado sobre una colina con vistas al Mediterráneo, allí estaba Nico analizando la resonancia de los muros de piedra.

—Observa cómo la luz filtra por el óculo frontal —me dijo un mediodía mientras caminábamos por el interior del templo—. La piedra calcárea absorbe el sonido de una forma única.

—Y la rampa que acabamos de instalar a la entrada permite que esa acústica la disfrute cualquiera —añadí con orgullo.

Me fascinaba de Nico su paciencia infinita y el cuidado casi quirúrgico con el que trataba la madera de las tuberías del órgano. A él, según me confesó más tarde, le enamoraba mi determinación, mi ojo crítico para detectar el más mínimo detalle arquitectónico y la pasión con la que defendía el derecho de todos a habitar el espacio público.

Poco a poco, las visitas profesionales se convirtieron en paseos compartidos. Subimos juntos al Turó de Montgat, ese promontorio rocoso tallado por la historia y por el paso del antiguo túnel del ferrocarril de 1848, el primero de la península ibérica. Desde lo alto, contemplábamos la panorámica del mar azul cobalto fundiéndose con la silueta lejana de Barcelona.

 

Sin embargo, la armonía se rompió una tarde de julio. Mientras revisaba unos informes en el Ayuntamiento, descubrí a Nico conversando en voz baja con un contratista externo en el parque de las Baterías, donde aún se conservan los antiguos cañones de defensa costera. Nico guardaba apresuradamente en su maletín unos planos marcados en rojo con el sello de mi departamento.

Mi mente analítica se puso en guardia. ¿Estaba interfiriendo en las intervenciones de accesibilidad para beneficiar la logística de su obra del órgano? ¿Había utilizado nuestra cercanía para obtener información privilegiada sobre las licencias municipales? La sospecha me oprimió el pecho. Durante tres días evité sus llamadas, sintiéndome traicionada por haber abierto mi corazón a alguien que tal vez solo buscaba un atajo profesional.

 

Incapaz de contener la incertidumbre, lo cité al atardecer en el mirador del Turó de Montgat, justo sobre la boca del histórico túnel. El viento del mar despeinaba su rizo azabache mientras se acercaba a mí con rostro preocupado.

—Eliff Benali, nacida en Argel pero atrapada en tus propios pensamientos, ¿puedes decirme qué he hecho mal para que me ignores así? —preguntó Nico con voz suave.

—Te vi en el parque de las Baterías, Nico Lindqvist, traído desde las frías calles de Estocolmo —espeté intentando mantener la firmeza—. Tenías copias confidenciales de mis planos de accesibilidad urbana. ¿Qué estabas tramando con la contrata?

Nico parpadeó sorprendido, para luego dejar escapar una pequeña sonrisa llena de ternura. Abrió su maletín y me extendió los documentos.

—Mira con atención, Eliff —me pidió gentilmente.

Al desplegar los papeles, me di cuenta de mi error. No eran planos para alterar las obras públicas, sino un trazado de rutas accesibles personalizado que él mismo estaba diseñando. Nico estaba organizando un concierto inaugural del nuevo órgano en la iglesia y quería asegurarse de que todas las personas con movilidad reducida del pueblo tuvieran un recorrido sin barreras desde la estación de tren hasta el templo.

—Quería que fuera una sorpresa para ti —confesó, mirándome fijamente a los ojos—. Quería demostrarte que he aprendido a mirar Montgat a través de tus ojos.

El arrepentimiento y la emoción me inundaron a partes iguales. La distancia entre los dos se redujo en un segundo.

—Lo siento tanto, Nico —murmuré.

—No pidas perdón, Eliff Varga, mi linda aventurera de Budapest —respondió tomando mis manos—. Solo dime que me acompañarás a ese concierto.

Nos abrazamos con el sonido de las olas rompiendo contra las rocas del túnel de fondo. Aquel malentendido disuelto en el aire salino solo sirvió para consolidar lo que ya era inevitable: nos habíamos enamorado profundamente entre las piedras históricas y las playas de este rincón del Maresme.

FIN 


Escrito por Jessica Bao Perez.

El martes, 21 de julio de 2026.

En Badalona.

domingo, 19 de julio de 2026

¡¡Nuevo cuento escrito por mí!

 EL LIBRO DE LOS MUNDOS

El sol se ocultaba tras los tejados de la ciudad vieja, tiñendo el cielo de un tono lavanda. En la esquina de la calle Olvido, la librería de Don Mateo ya se preparaba para cerrar, pero un libro en particular tenía otros planes.

Se llamaba *El Atlas de los Lugares Inexistentes*. No era un libro común; sus páginas de pergamino grueso albergaban mapas de islas que cambiaban de forma, ciudades flotantes y bosques donde los árboles hablaban en susurros. Llevaba tres años atrapado en el estante superior, acumulando polvo y aburriéndose soberanamente.

Esa tarde, una ráfaga de viento caprichosa entró por la ventana entreabierta. El Atlas se sacudió, estiró su lomo de cuero y, con un crujido audaz, se dejó caer al suelo.

Al abrirse de golpe, un hilo de neblina dorada comenzó a brotar de la página 42 (la que contenía el mapa de *El Valle del Tiempo Lento*). En cuestión de minutos, la alfombra de la librería desapareció bajo un manto de hierba luminosa y el techo pareció desvanecerse, revelando un cielo estrellado que no pertenecía a este mundo.

Don Mateo, que salía de la trastienda con una taza de té, se detuvo en seco. Los duendes del polvo bailaban en el aire y un pequeño dragón de bolsillo, del tamaño de un lagarto, asomaba la cabeza desde el mapa de una cordillera helada.

El viejo librero pestañeó, dejó la taza a un lado y sonrió de medio lado.

—Vaya —susurró, ajustándose las gafas—. Conque hoy nos vamos de viaje.

En lugar de asustarse, se sentó en el suelo, cruzó las piernas y comenzó a hojear el libro con cuidado. Esa noche, la librería de la calle Olvido no cerró. Permaneció abierta para todos los mundos que insistían en ser reales, al menos mientras alguien tuviera el valor de leerlos.

FIN

Escrito por Jessica Bao Perez. 

El domingo, 19, de julio de 2026

En Badalona. 

¡Pelis 📽 tardes 🌇 finde!

El buen patrón (2021)

Emitida ayer tarde, sábado, 18, de julio de 2026, en tv3.

A la espera de la visita de una comisión, Julio Blanco (Javier Bardem), el propietario de una empresa productora de básculas industriales, intenta resolver rápidamente cualquier problema de sus trabajadores. Pero lo consigue de manera poco convencional.

Está bien, pero se hace un poco larga y pesada. No me gustó mucho.


Alex Hugo: La mujer invernal (2021)

Emitida esta tarde, domingo, 19, de julio de 2026, en tv3.

Es la nueva secuela de la serie: "Alex Hugo".

Una devastadora avalancha amenaza con azotar el pueblo de Lusagne. Mientras la policía rural ha evacuado a todos los habitantes, Alex descubre a una misteriosa joven escondida en un chalet.

Está muy bien, buenas vistas de las montañas y el paisaje, precioso, además de intrigante. ¡Me ha gustado mucho!

¡¡Primer 🥇 libro 📙 del verano 🏖!!

Llevará tu nombre (2026)

Hoy, domingo, 19, de julio, después de dos semanas y tres días, he acabado de leer mi primer libro del verano: “Llevará tu nombre", de Sonsoles Ónega. Es el segundo de la autora. Me lo ha dejado mi tía Feli.

Habla de un destino marcado por la traición una pasión capaz de cambiarlo todo.

La historia tiene tres partes, cada una, con sus capítulos y el epilogo. Comienza en  el verano de 1882, en pleno s.XIX, y continua hasta 1890, en Comillas, Cantabria y Madrid. La aparición del cadáver de una mujer en la playa sacude la villa. Entre susurros, acusaciones y secretos familiares, la joven Magdalena Riva, apodada “Mada” es señalada como culpable del asesinato. Para proteger tanto el apellido como el honor, su propia familia firma su sentencia: debe desaparecer sin dejar rastro.

Mada llega a un Madrid caótico y fascinante donde deberá enfrentarse a la soledad y al olvido. Su refugio será un hogar de muchachas humildes, pero su talento para la lectura y la escritura la llevarán a trabajar para don Gonzalo, quien queda prendado de su hermosura y, sobre todo, de la rebeldía que guiará su vida. En una sociedad que calla a las mujeres, Mada alzará la voz y, entre sombras del pasado, descubrirá que es posible amar sin miedo y reivindicar su nombre.

Está bastante bien, es familiar, muy, muy femenino y romántico, sobre todo, es profundo, ya que, describe un destino que está marcado por la tradición y un pasión, la cual, es capaz de cambiarlo todo. ¡¡Me ha encantado!!

Tras el éxito de “Las hijas de la criada”, Sonsoles Ónega regresa con una historia inolvidable, la de una mujer inquebrantable que desafió su destino. Creo que Sonsoles escribe de maravilla y debería dedicarse sólo a eso, a escribir. ¡¡Muchas gracias, tía, por dejármelo!! ¡Te quiero mucho!

miércoles, 15 de julio de 2026

¡¡Peli 📽 antigua de Aspace Badalona!!

 Full Monty (1997)

La vimos ayer, martes, 14, de julio de 2026, en el centro ocupacional de Aspace Badalona.

El cierre de la fábrica de acero de Yorkshire deja sin trabajo a casi toda la población masculina. Gaz, uno de los obreros afectados, perderá el derecho de ver a su hijo si no consigue dinero para pagar la pensión de manutención familiar a su mujer. En medio de la desesperación, se le ocurre una idea, a primera vista disparatada, y se la plantea a los amigos que están en la misma situación: organizar un espectáculo de strip-tease. 

Está bien, divertida y me reí mucho, aunque, te enseña lo que es capaz de hacer el hombre, por dinero. ¡Me gustó!

lunes, 13 de julio de 2026

¡¡De cine 📽!!

Vaiana (2026)

Ayer, domingo, por la tarde, fui al cine con mi madre, a ver la película de personajes de carne y hueso, (la versión de dibujos animados, se estrenó en 2016) y me ha dejado una sensación muy especial. Más allá de los impresionantes paisajes y los efectos visuales, la historia habla de algo profundamente humano: el valor de descubrir quién eres y de atreverte a seguir el camino que dicta el corazón, incluso cuando el miedo o las expectativas de los demás intentan frenarte.

Vaiana (Catherine Lagaʻaia) emprende un viaje que no solo la lleva a cruzar el océano, sino también a conocerse mejor. A lo largo de su aventura comprende que el verdadero liderazgo nace de la empatía, la perseverancia y el compromiso con quienes ama. Maui (Dwayne Johnson. El cuál, me encanta y me parece muy atractivo), con sus luces y sombras, también recuerda que todos cometemos errores y que siempre existe la oportunidad de reparar el daño causado.

He terminado la película pensando que, al igual que el océano guía a Vaiana, todos necesitamos confiar más en nuestra intuición y aceptar que crecer implica afrontar desafíos. Es una historia sobre la identidad, el coraje y la esperanza, contada de una forma cercana y emocionante que invita a creer que, incluso en medio de la incertidumbre, siempre podemos encontrar nuestro propio rumbo.

Me ha gustado mucho la película y está bien. Me han gustado, especialmente, los paisajes de la isla, que son realmente espectaculares y transmiten una gran sensación de paz y belleza. Además, hubo varias escenas muy divertidas que me hicieron reír, lo que hizo que disfrutara aún más de la experiencia.