¡Espero que os gusten y los disfrutéis!
TRES MESES, TRES
CUENTOS
CUENTOS BREVES
OCTUBRE: EL
CUENTO DEL SOMBRERO VIAJERO
En Neewollah, un pequeño pueblo, que se preparaba para Halloween, un sombrero
de bruja, de color morado y negro con una hebilla dorada, se sentía solo en un
rincón del desván. Había pertenecido a una anciana que, aunque ya no estaba,
siempre le había dado vida. Un día, una ráfaga de viento otoñal sopló con
fuerza y abrió la ventana, haciendo volar el sombrero por los aires.
Mientras volaba por el cielo, el sombrero vio a un
pequeño fantasma blanco que se asustaba de su propia sombra.
-¡No temas! - le gritó el sombrero. El fantasma,
al ver el sombrero, se sintió intrigado y decidió seguirlo. Juntos, volaron
sobre los tejados, el sombrero sirviendo de guía y el fantasma de protección.
Al llegar a una casa con una calabaza sonriente en
la puerta, el sombrero se posó sobre la calabaza. La calabaza, al ver al
fantasma, no se asustó, sino que sonrió aún más.
-¡Qué buena compañía! - exclamó la calabaza.
Esa noche de Halloween, el sombrero, el fantasma y
la calabaza se convirtieron en los mejores amigos. El sombrero encontró un
nuevo hogar, el fantasma ya no tenía miedo y la calabaza siempre tenía a
alguien con quien compartir sus historias. Y así, el espíritu de Halloween se
mantuvo vivo gracias a su amistad.
FIN
NOVIEMBRE: EL
REGALO DEL VIENTO
Llegó noviembre y el frío comenzó a sentirse. Una
vela encendida, con su llama bailarina, se encontraba en una ofrenda de Día de Fieles
Difuntos. A su lado, una calavera de azúcar, decorada con flores de colores,
parecía sonreír con melancolía. Y un pan de muerto, con sus formas de huesos,
esperaba ser compartido.
De repente, un viento suave comenzó a soplar. La
llama de la vela comenzó a temblar y la calavera de azúcar sintió un
escalofrío. El pan de muerto se estremeció, como si sintiera el frío. El
viento, que venía del sur, les trajo un mensaje:
“No olviden a sus seres queridos, ellos siempre
estarán con ustedes".
La vela se encendió con más fuerza, la calavera de
azúcar sonrió con más alegría y el pan de muerto pareció cobrar vida. El viento
les trajo consuelo y esperanza. Y así, en el mes de noviembre, recordaron que
el amor es más fuerte que la muerte y que sus seres queridos siempre estarán en
sus corazones.
FIN
DICIEMBRE: LA
MISIÓN DEL HOMBRE DE JENGIBRE
Diciembre llegó y la nieve cubría el pueblo. Un
hombre de jengibre, con sus botones de gominola y su sonrisa de azúcar, se
encontraba en una bandeja de galletas. A su lado, un árbol de Navidad, decorado
con luces y esferas de colores, brillaba con intensidad. Y un reno, con su
nariz roja y sus cuernos de Navidad, esperaba pacientemente.
El hombre de jengibre, que era muy curioso,
decidió explorar el mundo. Saltó de la bandeja y corrió hacia el árbol de
Navidad. El reno, al verlo, le dijo:
-¡Ten cuidado, el hombre de jengibre, el mundo es
muy grande!.
Pero el hombre de jengibre no escuchó y siguió
corriendo. Corrió sobre la nieve, esquivó a los patinadores y se coló en una
casa. Allí, vio a un niño que lloraba. El niño había perdido su juguete
favorito.
El hombre de jengibre, con su corazón de jengibre,
se acercó al niño y le dijo:
-¡No llores, yo te ayudaré a encontrar tu juguete!
-, y juntos, buscaron por toda la casa, pero no lo encontraron.
El hombre de jengibre, al ver la tristeza del
niño, le dio una de sus gominolas. El niño se la comió y sonrió.
-¡Gracias, hombre de jengibre! - exclamó el niño.
Esa noche, el hombre de jengibre regresó a su
hogar, la bandeja de galletas. El árbol de Navidad y el reno lo esperaban con
impaciencia.
-¡He encontrado a un amigo! - les dijo el hombre
de jengibre. ¡Y he aprendido que el mejor regalo es la amistad!
Y así, en el mes de diciembre, el hombre de
jengibre descubrió el verdadero significado de la Navidad: la amistad y el
amor.
FIN
Escritos por Jessica Bao Perez.
El sábado, 3, de octubre de 2026.
En Badalona.
Los tres cuentos están inspirados en esta imagen:




