Una casa en Manila, de Mónica Soldevila. (2025)
Es el que me regaló mi madre, por Reyes.
Está dividida en dos partes y varios capítulos cada una. Ambientada en 1874 y 1877, es decir, el siglo XIX y en Almansa (Albacete), Valencia y Manila (Filipinas). José Maria Pérez de Lara, un padre de dos hijos Javier y Carmen, además de ser un respetable abogado, se ve condenado al destierro por sus ideas revolucionarias, es detenido y exiliado, pero consigue huir del barco, donde está retenido y llegar a la mansión de un amigo.
Con el corazón dividido entre la esperanza y la incertidumbre, y un año después del suceso de su padre, Carmen Pérez de Lara, casada con Francisco, el mejor amigo de Javier, zarpa junto con su familia hacia las Filipinas en busca de José Maria. La joven española confía en que en Manila les aguarda un nuevo comienzo; sin embargo, antes tendrán que afrontar una larga travesía llena de aventuras y romances de ultramar.
Desde la palpitante capital hasta los confines más salvajes de la selva, Carmen y su familia explorarán la cara más sorprendente de la colonia. Sobre todo cuando en su camino se cruce Apanaya, una mujer filipina que no solo les abrirá las puertas de su mundo, sino que también les ayudará a sortear los peligros que sacuden esa tierra indómita.
Está bien, porque narra un mundo jamás imaginado. Una historia sobre la familia, el amor y el poder del destino. Es un viaje a una tierra lejana y exótica. Es una emocionante saga familiar ambientada a finales del siglo XIX que alberga amor, pasión y grandes aventuras. Con una narrativa envolvente, Mónica Soldevila nos traslada a las últimas décadas de la colonia española en las Filipinas. Está muy bien escrito.
Sin embargo, no tiene nada en especial, quiero decir que, no hay mucha intriga, sí tiene momentos y escenas inquietantes y un poco peligrosas, pero nada del otro mundo. Y los capítulos, demasiado largos, para mi gusto, porque al final, me perdía y ya no sabía cómo había empezado.

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