viernes, 22 de mayo de 2026

¡¡Cuento 166 escrito 🖋 por mí!!

LOS SECRETOS DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA

CUENTO BREVE

 

Tito entró por primera vez en la Universidad de Barcelona un lunes lluvioso de octubre. El edificio parecía más un palacio antiguo que una facultad: techos altísimos, escaleras de piedra gastada, vitrales oscuros y pasillos interminables donde el eco de los pasos sonaba como un secreto. Los jardines interiores estaban llenos de gatos que dormían entre las plantas y observaban a los estudiantes como si custodiaran el lugar desde hacía siglos.

 

Tito estudiaba Historia del Arte y, desde la primera semana, empezó a coincidir con una chica llamada Jade. Nunca hablaban demasiado, pero siempre aparecían en los mismos sitios: en la biblioteca antigua junto a la ventana redonda, en el claustro donde crecían las buganvillas o cerca de una puerta cerrada que, según decían, conducía a antiguos túneles olvidados. Al principio creyó que era casualidad. Después empezó a pensar que ella lo seguía.

 

Una tarde encontró un cuaderno olvidado sobre una mesa de la biblioteca. En la primera página aparecía escrito su nombre. Se quedó helado. Entre dibujos de pasillos y mapas extraños había notas sobre horarios, rincones escondidos y lugares donde él había estado durante la semana. Todo parecía señalar a Jade.

 

Durante días la evitó. Cada vez que la veía aparecer entre los arcos del patio o cruzar silenciosamente los jardines llenos de gatos, sentía más desconfianza. Hasta que una noche, al salir tarde de clase, la encontró esperando junto a la puerta del antiguo archivo.

—Necesito explicarte algo —le dijo ella.

Tito estaba convencido de que existía alguna obsesión extraña detrás de todo aquello. Pero Jade abrió el cuaderno y le enseñó la verdad: aquel cuaderno pertenecía a su abuelo, antiguo bibliotecario de la universidad. Él había dibujado mapas secretos del edificio y había anotado historias sobre salas ocultas. El nombre de Tito aparecía porque, semanas antes, había firmado una hoja de préstamo justo encima de unas páginas vacías, y la tinta había quedado marcada.

Jade no lo seguía. Simplemente investigaba los mismos lugares misteriosos que él.

Ambos se rieron del malentendido mientras caminaban por el claustro iluminado por faroles amarillos. Uno de los gatos se acercó y se frotó contra sus piernas como si aprobara finalmente la reconciliación.

 

Esa misma noche descubrieron, detrás de una estantería del archivo, una pequeña puerta escondida. Dentro había una sala diminuta llena de libros antiguos y fotografías olvidadas de estudiantes de hacía más de cien años.

 

Desde entonces siguieron explorando juntos cada rincón secreto de la Universidad de Barcelona. Y, aunque el edificio continuó siendo misterioso, dejó de parecerles un lugar solitario.

 

FIN

 

 

Escrito por Jessica Bao Perez.

El viernes, 22, de mayo de 2026.

En Badalona.

En homenaje a los seis años, que me pasé estudiando el grado de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona (UB), desde el año 2015 al 2021.

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