jueves, 19 de marzo de 2026

¡Cuento 162 escrito 🖋 por mí!

¡Espero que os guste y lo disfrutéis!


EL CAFÉ DE IDEAS

CUENTO BREVE

 

Me llamo Darla Quenwyth. Siempre me ha parecido que mi apellido suena a algo que no pertenece a ningún lugar concreto, como si fuera inventado, igual que las historias que escribo. Soy novelista. Vivo en Lisboa, en un pequeño apartamento lleno de cuadernos, libros abiertos y tazas de café olvidadas. Tengo el cabello oscuro, ondulado y rebelde, como mis pensamientos; mis ojos son grandes, curiosos, siempre buscando historias donde otros solo ven rutina. Por dentro, soy inquieta, obsesiva con los detalles, y profundamente romántica aunque me cueste admitirlo.

Todo empezó en un café.

No uno cualquiera, sino ese café. Lo curioso es que nunca supe si era el mismo o si el destino lo movía de ciudad en ciudad para mí.

La primera vez fue en Lisboa. Entré buscando inspiración y lo encontré a él.

—¿Está libre esta silla? —preguntó.

Levanté la vista y vi a un hombre alto, de cabello claro ligeramente despeinado y ojos grises que parecían guardar secretos de otros países.

—Sí, claro —respondí.

Se sentó frente a mí como si ya me conociera.

—Soy Dylan Viremont —dijo, extendiendo la mano.

—Darla Quenwyth.

Trabajaba como cónsul. Viajaba constantemente. Tenía una voz tranquila, segura, y una forma de mirar que hacía que todo pareciera importante. Físicamente era elegante sin esfuerzo; internamente, descubrí pronto, era alguien profundamente observador, con una sensibilidad escondida tras su diplomacia.

Hablamos durante horas.

—Escribes, ¿verdad? —me dijo.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque miras a la gente como si fueran personajes. - Sonreí. Nadie me había descrito tan bien.

A la semana siguiente, el café ya no estaba. O eso creí. Lo volví a encontrar… en París. Y allí estaba él.

—Sabía que vendrías —dijo Dylan, como si fuera lo más natural del mundo.

A partir de entonces, dejamos de cuestionarlo. Simplemente ocurría.

Roma. Praga. Kioto. Siempre el mismo café. Siempre nosotros.

En Roma, caminamos juntos frente al Coliseo. Las piedras antiguas brillaban bajo el sol dorado.

—Es increíble pensar en todo lo que ha visto este lugar —dije.

—Como tú —respondió—. Guardas historias sin que nadie lo note.

En Praga, cruzamos el Puente de Carlos al amanecer, rodeados de estatuas silenciosas y niebla.

—Me gusta cómo observas el mundo —me confesó—. Haces que todo tenga sentido.

Yo lo miré.

—Y a mí me gusta cómo lo entiendes sin necesidad de explicarlo.

En Kioto, contemplamos templos rodeados de cerezos en flor.

—Me gusta tu calma —le dije.

—Y a mí tu caos —respondió, sonriendo.

Así fue como nos enamoramos: sin darnos cuenta, en conversaciones interminables, en silencios compartidos, en ciudades que parecían conspirar para unirnos.

Pero entonces llegó el malentendido.

En Nueva York. Lo vi en el café… con otra mujer. Reían. Él la miraba con esa misma intensidad. Sentí cómo algo se rompía dentro de mí. No me acerqué. Me fui.

 

Esa noche escribí durante horas, intentando convertir el dolor en palabras. Decidí no volver al café. Pero el café volvió a mí.

En Lisboa.

Y él estaba allí.

—Darla, por favor, escúchame —dijo al verme.

—No hay nada que escuchar.

—Era mi hermana.

Silencio.

—Vino a visitarme sin avisar. No pude explicártelo.

Lo miré fijamente, buscando una mentira. No la encontré.

—Pensé que… —empecé.

—Que no eras especial —interrumpió—. Pero lo eres. Eres lo único constante en mi vida.

Me acerqué lentamente.

—Este café… —dije—. ¿Qué es?

Sonrió.

—No lo sé. Pero siempre me lleva a ti.

Reí, aliviada.

—Entonces no quiero entenderlo.

 

Desde ese día, dejamos de separarnos. Seguimos viajando, visitando ciudades y monumentos, pero ya no dependíamos del café para encontrarnos.

Porque habíamos aprendido algo más importante: Siempre íbamos a coincidir. Siempre. Y por primera vez en mi vida, no quise escribir el final de la historia. Quise vivirlo.

FIN 

Escrito por Jessica Bao Perez.

El jueves, 19, de marzo de 2026.

En Badalona.

El título del cuento, lo he sacado de un programa de televisión con el mismo nombre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario