CUENTO DE SAN VALENTÍN
CUENTO BREVE
La noche del 14
de febrero caía lenta sobre la ciudad. Selene y Eliff cenaban en un restaurante
pequeño, de esos donde el tiempo parece ir más despacio.
Mientras
esperaban el postre, Selene miró las velas de la mesa y sonrió.
—¿Sabes
realmente de dónde viene San Valentín? —preguntó.
Eliff negó con
curiosidad.
Selene le contó
que, hace muchos siglos, existió un sacerdote que vivía en la antigua Roma. En
aquella época, el emperador había prohibido que los jóvenes se casaran porque
creía que los hombres sin familia luchaban mejor en la guerra. Aun así, ese
sacerdote decidió unir en secreto a las parejas enamoradas, porque pensaba que
nadie debía impedir que dos personas que se aman construyeran una vida juntas.
Cuando lo
descubrieron, lo encarcelaron. La historia dice que murió un 14 de febrero, y
con el tiempo su gesto se convirtió en símbolo del amor valiente, ese que elige
quedarse incluso cuando es difícil.
Selene bajó la
mirada y añadió:
—Supongo que hoy
celebramos eso… elegir a alguien, pase lo que pase.
Y en ese
momento, sintió que su día solo tenía sentido porque él estaba allí,
compartiendo el silencio y la luz de las velas.
Semanas después,
Eliff tuvo que marcharse a otra ciudad por trabajo. La distancia cambió muchas
cosas, pero no lo esencial. Selene descubrió que lo que más la hacía feliz era
sentirlo cerca, escuchar su voz al final del día o simplemente saber que
existía en su vida. Cada conversación con él le recordaba que su rutina valía
la pena.
En sus mensajes
le escribía que admiraba su forma de ser, su naturalidad, la manera en que la
hacía sentirse cuidada sin esfuerzo. Le confesaba que le encantaba cuando usaba
ese apodo cariñoso que parecía convertir cualquier día normal en algo especial.
A veces le decía
que ojalá pudiera quedarse entre sus brazos sin que el mundo avanzara, pero
que, por encima de todo, lo que realmente deseaba era compartir su vida con él,
porque se había convertido en lo más importante que tenía.
Sin embargo, la
distancia también trajo miedos, silencios largos y dudas sobre si el amor podía
resistir el tiempo y los kilómetros.
El 14 de febrero
siguiente, Selene llegó a casa después del trabajo y encontró una carta bajo la
puerta. Era de Eliff.
Dentro había
escrito que había entendido algo durante ese año: el amor no es solo emoción,
es decisión. Decisión de volver, de quedarse, de elegir a la misma persona cada
día. Cuando Selene terminó de leer, alguien llamó a la puerta.
Era él.
Sin grandes
discursos, sin promesas imposibles. Solo un abrazo largo, de esos que dicen más
que cualquier palabra
Y Selene
entendió que el amor verdadero no es perfecto, pero sí constante.
Tal vez por eso
seguimos celebrando San Valentín: No solo por el romanticismo, sino por
recordar que amar es un acto de valentía.
Es encontrar a
alguien que hace que los días tengan sentido. Alguien cuya forma de existir
mejora tu mundo. Alguien con quien
quieres quedarte… no solo ahora, sino en todo lo que venga.
FIN
Escrito por Jessica Bao
Perez.
El domingo, 15, de febrero
de 2026.
En Badalona.
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